viernes, febrero 17, 2023

Don Alfonso Huapaya "Huapayita", o El Entrenador-Sastre

DON ALFONSO HUAPAYA “HUAPAYITA”,

O EL ENTRENADOR-SASTRE


Don Alfonso Huapaya Cabrera,
El Entrenador-Sastre

Cuando llegó a Chimbote la primera semana de noviembre de 1971, el José Gálvez FBC, sus dirigentes y la afición chimbotana necesitaban un santo que haga el milagro de salvarlos del fantasma de la baja, pero en realidad arribó un sastre bien enternado y con tiza de costurero en el bolsillo. Se trataba de don Alfonso Huapaya Cabrera, conocido en el ambiente deportivo como el entrenador-sastre.


En la edición 1970-71 de la Copa Perú el José Gálvez FBC había ganado un cupo para ascender al descentralizado. Pero desde su debut en la profesional “El Equipo del Pueblo”, como también se le llamaba, había ido de tumbo en tumbo y semana a semana permanecía en el sótano de la Tabla de Posiciones. Todo parecía indicar que su paso por la primera división iba a ser flor de un día, y que al final del torneo volvería a su liga de origen.


Don Carlos Aparicio Cuadros fue el entrenador que clasificó a la escuadra galvista a la profesional, y en esta nueva etapa estuvo al mando del equipo durante las tres fechas iniciales y luego renunció.

A continuación Juan “Chueco” Honores asumió el cargo y se mantuvo al frente de la franja roja hasta el final de los dos primeros tercios del campeonato. Los hinchas nunca estuvieron contentos con él. La prensa radial y escrita exigía su renuncia. El cuadro directivo se sumía en el caos. Y se hablaba de indisciplina y falta de esfuerzo en el plantel. Era la primera vez que Chimbote tenía presencia en la profesional, y el entusiasmo inicial se fue envenenando y transformando en desilusión.


Huapayita, 1971

El domingo 30 de mayo el José Gálvez había iniciado su participación en el descentralizado enfrentando al Melgar de Arequipa, le correspondió jugar de local en Chimbote. Pero el partido se disputó en Trujillo debido a que el estadio “Vivero Forestal” no se encontraba completamente rehabilitado tras la destrucción causada por el terremoto del 31 de mayo de 1970. En realidad, a lo largo de la campaña galvista de 1971 buena parte de Chimbote permaneció en escombros. Y la gente ansiaba buenas noticias, por lo menos en lo deportivo.


El sábado 23 de octubre el José Gálvez perdió de visitante en Lima ante el Defensor Arica por dos goles a uno. Cuatro días después renunció el entrenador Juan “Chueco” Honores y, en forma interina, se hizo cargo del equipo el preparador físico Luis Alva Yépez.


El domingo 31 de octubre se disputó la vigésima primera jornada del torneo. El campeonato se componía de un total de treinta fechas. Aquel día el Gálvez jugó contra otro equipo también comprometido con la baja, el Octavio Espinosa. El estadio “José Picasso Peratta” de Ica fue testigo del encuentro de coleros. “El Solitario del Sur” con dos goles de Albino Nieri y uno de Agustín Herrera derrotó de manera contundente a los visitantes, y los envió de vuelta a Chimbote en un largo viaje con mucho que pensar sobre su precaria situación en la Tabla de Posiciones.


Huapayita, 1971

“El José Gálvez se queda” dijo don Alfonso Huapaya una vez llegado a Chimbote en el mes de noviembre. El Equipo del Pueblo no va a bajar, se va a quedar en la profesional fue su mensaje. Era un hombre de sesenta años de edad, diminuto, inteligente, elegante y sobre todo carismático. Siempre se le conoció como “Huapayita”. Pero ese apelativo no reflejaba mucho el gran lugar que tenía ganado en la historia del balompié nacional.


Entrenó al famoso Mariscal Sucre de Lima sacándolo campeón de la Primera División en 1944. Luego dirigió al “Equipo Semillero del Fútbol Peruano”, como se le conocía al Centro Iqueño. En 1951 obtuvo el título de campeón con el Sport Boys en el primer torneo profesional de la historia del fútbol nacional. En 1952 estuvo al frente de la Selección Peruana que participó en el Campeonato Panamericano de Santiago de Chile. Y, entre otros equipos, también entrenó al Alianza Lima y Carlos Concha del Callao.


En 1971, antes de venir a Chimbote don Alfonso Huapaya sacó campeón de la Segunda División al Deportivo Sima del Callao, clasificándolo para el torneo descentralizado de 1972. Y si avanzamos en la máquina del tiempo diremos que en 1992, estando ya  en sus cuarteles de invierno y con ochentaiún años a cuestas, aceptó volver a la profesional y entrenar al equipo Hijos de Yurimaguas de Ventanilla. La que no fue una grata experiencia pues el cuadro chalaco ya se encontraba en caída libre y hasta los propios dirigentes abandonaban el barco.


Huapayita y los uruguayos
Mastoro & Techera. 1971

El domingo 7 de noviembre el José Gálvez jugó de visitante ante el Juan Aurich de Chiclayo. Cuatro días antes don Alfonso Huapaya “Huapayita” se había hecho cargo de la dirección técnica del Equipo del Pueblo, y aquel domingo el entrenador-sastre se sentó en las tribunas del estadio “Elías Aguirre” como observador. El marcador fue una decepción más para la franja roja, con gol de Andrés Zegarra “El Ciclón del Norte” venció por uno a cero. Si algún consuelo hubo ese día fue la derrota del Octavio Espinosa con el mismo marcador ante el Melgar de Arequipa.


A estas alturas sólo faltaban ocho fechas para la finalización del torneo. Según las bases del campeonato los tres últimos equipos perdían la categoría. Dos cuadros capitalinos estaban en la cuerda floja y parecían no tener salvación: el Porvenir Miraflores con 11 puntos y el Atlético Deportivo Olímpico (ADO) con 12. Igualmente, el José Gálvez continuaba cerca del fondo de la Tabla de Posiciones con tan sólo 12 unidades, mientras que el Octavio Espinosa tenía 14.


A continuación el José Gálvez, bajo el mando de “Huapayita”, empató de local ante el Defensor Lima, perdió de visitante contra el Alianza, derrotó al Porvenir Miraflores en Chimbote, perdió frente al Sporting Cristal en Lima, igualó de local con el Carlos Mannucci, empató en la capital frente al ADO, y en la penúltima fecha del torneo descentralizado igualó con el Deportivo Municipal en el estadio “Vivero Forestal" de Chimbote.


Rodomiro Solar y Huapayita
1971

De tal suerte que faltando una fecha para el final del campeonato la pelea para evitar la baja entre el Gálvez y el Espinosa se había puesto de candela, pues la escuadra chimbotana logró acumular 18 unidades, igualando a los iqueños en puntaje. El drama se definiría en la última jornada del torneo. En cuanto a los otros dos candidatos para el descenso, los dados ya estaban echados para el Porvenir Miraflores y el ADO.


El mérito principal del elenco galvista que disputó la campaña profesional de 1971 fue ser, en lo fundamental, el mismo grupo de muchachos que en 1970 ganó la liga local en el destruido estadio “Vivero Forestal” de Chimbote. Avanzó, luego, en la Copa Perú y el 23 de abril de 1971 derrotó a Los Diablos Rojos de Chiclín en el Estadio “Lolo Fernández” de la “U” clasificando a la finalísima del “Fútbol Macho”. Y en esa final el 8 de mayo venció al Unión Tumán ascendiendo al fútbol profesional por primera vez. A esa base de jugadores se le agregó algunos refuerzos. Y en el último tercio del campeonato un entrenador que también era sastre con una tiza les dibujó los diagramas de ataque y defensa que debían ejecutar en el terreno de juego.


Mastoro,   Huapayita, Mazzo,
Arias, el árbitro César Orozco
y Palacios. 1971

La fecha final del torneo se disputó el domingo 9 de enero de 1972. El José Gálvez recibió la visita del Atlético Torino de Talara, y el Octavio Espinosa enfrentó al Alianza Lima en el Estadio Nacional. Para el duelo a muerte con el “Taladro del Norte”, “Huapayita” alineó a Francisco Ponce en el arco; Demetrio Mazzo, Nicolás Mastoro, “Pepe” Acosta, y “Pepe” Arias en la defensa; Germán Astupuma, “Papi” Estrada, y Rubén Techera en la volante; “El Feo” Gonzales, “Casaretto” Luces, y “Moloche” Palacios en la delantera. El estadio estuvo lleno de bote a bote, como se decía entonces, y las cuatro tribunas respiraban inquietud pero también optimismo.


Tanto el Gálvez como el Espinosa jugaron a la misma hora de aquel domingo. Los hinchas galvistas en las graderías alentaron sin cesar al equipo de sus amores, y al mismo tiempo escuchaban en radios a pila la transmisión del partido en Lima a través de “Pregón Deportivo” en Unión, La Radio, dirigido por Oscar Artacho. En Chimbote terminó el primer tiempo con el cuadro local adelante en el marcador gracias a dos anotaciones del “Feo” Gonzales, en la capital tanto íntimos como iqueños se fueron al descanso con el marcador en blanco. En la segunda mitad descontaron los talareños mediante gol de “Muchachito” Guerrero pero “Casaretto” Luces convirtió dos tantos más, mientras que en el Estadio Nacional José Sierra abrió el marcador para los aliancistas y Ricardo Ormeño puso el empate. Resultado final en Chimbote 4 a 1 en favor del José Gálvez, y en Lima empate a un gol por bando. La franja roja salvó la categoría. 


Huapayita y Astupuma, más atrás "El Feo"
Gonzales. Fecha: 9 de enero de 1972

Tras sonar el pitazo final en el estadio de Chimbote la angustia contenida por la hinchada galvista a lo largo del campeonato explotó en júbilo. Los aficionados invadieron el campo y cargaron en hombros a sus ídolos. Previamente los despojaron de sus camisetas para llevárselas como recuerdo, y los hicieron dar la vuelta olímpica con el torso desnudo. Un grupo de fanáticos imitando a las plañideras cargaron un ataúd con las siglas del Octavio Espinosa. Y “Huapayita” corrió por todos lados para abrazar a sus pupilos. La ciudad de Chimbote se fue de parranda.


Yo tenía once años de edad cuando se dio esta historia. Cada domingo fui al estadio con mis hermanos para ver jugar a la franja roja de local. Y en la radio escuchamos los partidos de visitante. Fue un privilegio para Chimbote tener el fútbol profesional de la década setenta. Un período formidable del balompié nacional. Nuestra selección asistió a dos mundiales y también fuimos campeones sudamericanos. En el viejo estadio “Vivero Forestal” pudimos ver a Cubillas, Sotil, Cueto, Chumpitaz, Challe, Cachito Ramírez, Perico León, Gallardo, El Trucha Rojas, Muñante, Patrulla Barbadillo junto a otros grandes jugadores de la época. Y la presencia providencial de Huapayita, el entrenador-sastre, fue parte de la historia que aquí contamos.


New Hampshire, USA

Febrero del 2023


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