sábado, marzo 17, 2012

El Año de los Tres Deseos

EL AÑO DE LOS TRES DESEOS
Trujillo, mediados de los años '80s.
Eduardo y un grupo de estudiantes 
 de la Facultad de derecho 
Érase una vez en 1981 que los astros se alinearon a mi favor y mi hada madrina me concedió tres deseos. Uno pudo haber sido suficiente. Dos habrían sido una gran noticia. Pero las buenas nuevas llegaron a manos llenas, y fueron tres!
Si se arguyera que alguno de mis tres deseos no fue gran cosa, yo diría que cuando se ha crecido en un vecindario como el mío, y hubo días en que los muchachos del barrio íbamos a la escuela no sólo descalzos si no también con la barrigas vacías, entonces estos tres deseos si tuvieron especial significación.
Yo tenía once años de edad cuando en 1972 mi papá cerró su tienda de abarrotes en el barrio San Isidro de Chimbote, Perú y abrió un taller de reparaciones de triciclos y bicicletas en la segunda cuadra de la Avenida Buenos Aires. Desde aquel primer día ayudé a mi padre en su taller a la salida de la escuela, los fines de semana y las vacaciones escolares.
Trabajé diariamente hasta 1977. Durante los cuatro años siguientes mi asistencia fue más flexible. Por entonces ya había iniciado una militancia política que por algunos años se convirtió en la pasión de mi vida. Mi padre apoyó mi incursión en la política, me liberó del taller, y sólo me llamó de vuelta durante los días de mayor trabajo.
Cuando en 1978 terminé mis estudios secundarios yo tenía decidido estudiar Derecho y Ciencias Políticas. Por dos años viajé a Lima para postular y no tuve éxito. Estaba demasiado ocupado en la política, y no tomé los exámenes de admisión con seriedad. 
En noviembre de 1980 cumplí 20 años de edad y todavía no tenía enamorada. Había tenido chicas pero no aquella enamorada especial que anhelaba con vehemencia; y, cuya ausencia iba dejando una sensación de oquedad en mis días.
Eduardo, 1981
Entonces llegó 1981: El año de los tres deseos.
Ese año tomé los estudios en serio. Me preparé e ingresé sin dificultad a estudiar Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Trujillo.
Unas semanas más tarde recibí una carta del Seguro Social de Chimbote, donde se me comunicaba que había sido contratado para trabajar en el Hospital de Laderas del Norte con un importante sueldo.
Y unos días después conocí a Adita, mi primera enamorada.
Recuerdo aquel día miércoles de 1981 cuando caminé al taller de mi padre con la carta del Seguro Social en la mano. “En tres días empiezo este nuevo trabajo”, le dije. Habíamos compartido casi diez años en aquel taller, y esa era la despedida. Hablamos largamente, como siempre. Luego me extendió la mano, y mientras estrechaba la mía, me dijo: “Ya estás listo”. Y me marché.
Empecé trabajando en la lavandería del hospital. Once años después, cuando dejé el Instituto Peruano de Seguridad Social, era Director Departamental de Personal en la ciudad de Trujillo con una planilla de dos mil quinientos servidores.
Antiguo  Hospital  del  Seguro  Social  de
Chimbote, junto a la Panamericana Norte
(Foto: Cortesía de Miguel Koo Chía)
Por razones del caos en el sistema universitario, mis estudios en Trujillo empezaron casi dos años después del examen de admisión. Para entonces yo seguía trabajando en Chimbote. Mis dos primeros semestres académicos los realicé viajando todos los días. Mi trabajo terminaba a la una de la tarde, a esa hora esperaba, a un costado del hospital en la Panamericana norte, por el ómnibus de la empresa El Aguila. Mis clases en Trujillo eran de tres de la tarde a nueve de la noche. Cerca de la medianoche ya estaba de vuelta en Chimbote. Finalmente, un año después fui trasladado a trabajar en Trujillo. Es irónico, pero el mejor año académico de toda mi carrera universitaria se produjo durante aquel primer año de los viajes diarios. 
Adita se encontraba con “La Colorada” Gladys aquella noche cuando la conocí. Yo llegué al local del Partido Aprista, y por alguna razón no me dirigí a la oficina de la juventud como diariamente lo hacía. Me encaminé a la secretaría de difusión, aquí encontré a Gladys y a una chica super guapa a quien no conocía. Siempre creí que “La Colorada” pudo haber sido ser mi primera enamorada. Pero no se dio. Estábamos demasiado unidos por las cadenas de la amistad, y no supimos encontrar el eslabón que nos condujera a las cadenas del amor. 
Saludé a Gladys primero. Ella debió notar algo en la mirada mía y la de Adita, pues se retiró unos pasos y dejó un espacio por donde se coló un gran amor. “Soy Eduardo”, dije a Adita mientras estrechaba su mano. “Me han dicho que serás el próximo secretario general de la juventud”, respondió ella. En la oficina de difusión había un fuerte olor a papel bulky y tinta para mimeógrafo, pero un olor diferente saturó la oficina en ese instante. Era el aroma del amor. Y acababa de llegar a mi vida.
Pasaron los años. A comienzos de los ‘90s viajé a Europa. El seguro social y las leyes quedaron atrás. El primer amor se acabó mucho más temprano. Cada uno de los tres deseos de 1981 dejó una huella diferente, pero las cuestiones de amor... ¡Qué duda cabe! Son las que dejaron los mejores recuerdos en mi corazón.
Y colorín colorado este relato se ha acabado.
New Hampshire, USA
Marzo, 2012
NOTA:
Si deseas dejar un comentario ten en cuenta lo siguiente: debajo del recuadro para los comentarios aparece una opción que dice “comentar como”. Acá sólo debes seleccionar la opción que dice “nombre” y en este recuadro escribe tu nombre (Deja el recuadro URL en blanco) Si todo esto te parece muy complicado, entonces escribe tu comentario en un e-mail y envíalo a: edquevedo@yahoo.com
Los comentarios van primero al Editor, antes de ser publicados.

55 comentarios:

  1. María Elena Arréstegui17 de marzo de 2012, 09:34

    Que frescor hay en este relato,,,,,la juventud divino tesoro, el primer amor, las idas y venidas,,,,y esa actitud positiva ante la vida,,,,me trae ese aire primaveral precisamente ahora, que empieza por aqui, con un relato lleno de frescor. ME ENCANTO.....
    Nena

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nena, me imagino que la palabra "primavera" es muy querida para tí, pues creciste en la Urb. La Primavera de Trujillo. Es por esos años de mi relato cuando empecé a llegar a tu casa para visitar a tu hermano Lucho.
      Un abrazo,
      Eduardo

      Eliminar
  2. Eduardo, linda historia para tu publicacion llena de vivencias y un ejemplo de superacion. Ya imaginaba que uno de los deseos incluiría tu lado romantico, muchas felicidades tambien en este tema, pues hay personas que viven una vida completa sin conocer el amor.
    Isbel

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Isbel, parece que el "lado romántico" continúa apareciendo en mis relatos aunque yo no me lo propusiera. Me encanta que te guste!!
      Eduardo

      Eliminar
  3. Ja Ja Ja, este relato si me hizo reir mucho por su final "colorin colorado..." como cuando se les narra un cuento a los niñitos y uno trata de acabarlo pronto... Efectivamente conocimos todos esos pasos tuyos acá narrados y siempre compartimos todos ellos con orgullo lo de tu carrera universitaria y trabajo, porque ya eras uno mas del "clan de la superación en medio de la pobreza" como decía nuestro padre; mi madre mucho mas feliz y orgullosa porque su hijo ya tenía trabajo y ella por fin podía darse sus gustitos de madre y algunos pequeños placeres de la vida, como tu siempre se los diste desde que empezaste a trabajar en el Seguro Social y hasta la fecha lo sigues haciendo desde donde estás.

    En realidad siempre he dicho, los hermanos Quevedo con el respeto c/u de nuestro carácter, ideologías, pensamientos, adjudicación de valores y distintos caminos sabios que hemos tomado o tomemos, a ninguno se nos pasa el valor de la bondad y la generosidad. Digo todo esto porque fue gracias a esos tres deseos que cumpliste que todos nosotros fuimos partícipes con alegria, entusiasmo y mucho cariño de tus estudios, tu trabajo y tu enamorada (Adita), con el perdón actual y respeto de Terry mi cuñada que por ser una mujer educada, emocionalmente madura se que entenderá que fueron asuntos de juventud y del pasado y que Adita trasmitió mucha alegria a tu vida y fue una gran amiga en casa... Años de años, no la vemos.
    Nelly

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nena, tantas cosas, tantos recuerdos, y la vida continúa. Me llevo bien con mis recuerdos, y me brindan inspiración en mi camino.
      Cariños por casa,
      Eduardo

      Eliminar
  4. Eduardo:
    Saludándote y deseando que estés bien tu y tu familia, por fin llegó el dia como nos tienes ya acostumbrados a tus relatos. Son hermosos y yo en particular me concentro tanto en la historia que pareciera estar viviendo esos momentos, sobre todo el toque romantico que vuela mi imaginación.
    Gracias por hacerme gozar de tan hermosas historias y a esperar que pase los dias pronto para estar disfrutando de la próxima.
    Cuídate mucho,
    Víctor

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hey Víctor, no tienes idea de cuánto aprecio tu amistad. Un abrazo hermano, y que todo vaya bien por Florida ... y por Huaral!!
      Eduardo

      Eliminar
  5. Marco Antonio Arroyo Benites17 de marzo de 2012, 12:32

    Ed:
    Realmente tus deseos sí que te llegaron a manos llenas ese año, tanto así que te puedes dar el lujo de relatarlo como un cuento. Con la diferencia que leemos cuentos para disfrutar de la literatura, pero tu relato es un "cuento" REAL!!!
    Viajar diariamente, ida y vuelta, 125 kilometros a la ciudad de Trujillo, sí que fue un esfuerzo más en tu vida, de los muchos que conozco.
    Este articulo tiene un sello especial para mi, por que esta matizado por el amor.
    Un abrazo de pelícano,
    Marco

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Marco, tú romántico empedernido, CLARO que te tienen que gustar las historias matizadas con amor, estás inoculado con esa "enfermedad" desde chico!!
      Un abrazo de pelícano también para tí!!
      Eduardo

      Eliminar
  6. Alicia Castillo de Sirvas.17 de marzo de 2012, 13:23

    Como siempre tan detallista en tus relatos , te felicito cada vez escribes mejor y nos llevas a volar la imaginación y compartir contigo esos años del pasado en tu vida y recordar a tu papá que Dios lo tenga en su gloria, saludos , y cariños para tu familia, bendiciones y un abrazo a la distancia. Alicia Castillo de Sirvas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alicia, gracias por leernos y escribirnos y, desde luego, gracias por tu amistad también!! Saludos a tu familia!!
      Eduardo

      Eliminar
  7. Eduardo, te felicito por tus logros como buen chimbotano de gran corazón, por tu esfuerzo, tu vitalidad y a tu gran deseo de superacion en el logro de tus objetivos. Tu relato es excelente... y que viva chimbote!!!
    Tu amiga,
    Ana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anita, los pasos de nuestra amistad nos llevan de vuelta a Chimbote, al barrio, a la escuelita y a nuestra niñez. ¡Qué maravilla!... ¿Verdad?
      Eduardo

      Eliminar
  8. BUENA HISTORIA COMO SIEMPRE AMIGO, ME PARECE RECORDAR ALGO DE ESTO, PORQUE ME TOCO VIVIR ALGUNOS PEQUEÑOS MOMENTOS CONTIGO EN LA FACULTAD DE DERECHO QUE PARA MI FUERON MUY BELLOS RECUERDOS. QUE BONITO ES RECORDAR CUANDO ELLO NOS DA FELICIDAD.
    UN ABRAZO CHATO,
    TU PATA CHACA.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hey Chaca, ¡claro!, empezamos la carrera de Derecho juntos en Trujillo en 1983. Buenos tiempos, buenos recuerdos.
      Un abrazo,
      Chato

      Eliminar
  9. Hola Eduardo, hermosa historia, buenísimos deseos, excelente escrito, también nos hace evocar muchos recuerdos. Saludos para toda la familia.
    Segundo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Segundo, deseándote siempre éxitos en el trabajo. Cariños para la familia!!
      Eduardo

      Eliminar
  10. Pedro Wilfredo Haro Diaz17 de marzo de 2012, 18:13

    (I)
    Eduardo:
    Leer tus vivencias, es casi un paralelo de mi vida, porque nacì en la primera cuadra de la calle Bolognesi, mejor dicho al frente de la Plazuela de los Pescadores, durante los inicios de mi niñez viví cerca a la playa y me reunía con la gente de la pesca.

    En la mañanas la playa se retiraba, formando un lugar para jugar fulbol con pelota de jebe, luego en la tarde el mar se ponìa bravo, era buen momento para calar, esto era una red bien grande, donde con una lancha se formaba en forma de "U" y luego en la puntas se jalaban la red y salìa pescado fresco, y todos estaban pendiente con una canasta. Acerca de la palabra "jalar" se modificò con "Calar".

    En el Hotel Chimù existìan palmeras y grass en el malecón, venìan turistas extranjeros, era una playa bonita y las olas pequeñas, esto era porque las islas eran un freno para la Corriente de Humboldt. El Melecòn Grau tenìa como 100 metros, ahora al verlo me da pena, lastima y còlera por esos gobernantes que tuvimos y por la informalidad que existìa en ese tiempo. Con amigos de infancia del barrio Huanchaquito caminabamos en la playa y se encontraba dinero, aunque parezca mentira, esto era realidad, como cincuentas centavos, un sol ò 20 centavos.
    (Espérame Eduardo, viene una secuencia...)

    ResponderEliminar
  11. Pedro Wilfredo Haro Diaz17 de marzo de 2012, 18:18

    (II)
    Eduardo:
    Al tener 11 años fuimos a vivir a la cuarta cuadra de Espinar, al comienzo me chocò algo, porque las vivencias eran bien diferentes (la manera de vivir, vestir, hablar, era mas conservador). Por ejemplo, en el barrio Hunchaquito se caminaba sin zapatos, sin camisas y mucha jerga, al final me tuve que ambientar a la otra manera de vivir.

    Pasaron los años, al cumplir 16 jugué por el equipo Deportivo Chimbote, era primera divisiòn y alternaba con Luces, Chato Linares, los hermanos Bazan, Hugo Vega, el chino Teeven, El chueco salinas, Cotito Paz, Charapa Rios, Hugo Acuña de los Pasteles Verdes era un puntero izquierdo mentiroso.

    En este barrio vivìa Aldo Guibovich, su chapa era "Pajarito", era arquero de barrio y muy bueno en Ping-Pong. Me acuerdo que todas las tardes ibamos a jugar al famoso "Maracanà" (era un campo abierto donde alternaban los buenos jugadores chimbotanos), la verdad casi siempre perdiamos, pero tenìan que sudarla bien para que ganen sus apuestas, me acuerdo que al vernos nos decìan "Ahi viene la plata", luego entrè a la GUE "San Pedro" donde estudié 2 años.
    (Sigue esperándome Eduardo, viene otra secuencia...)

    ResponderEliminar
  12. Pedro Wilfredo Haro Diaz17 de marzo de 2012, 18:24

    (III)
    Eduardo:
    Al tercer año viajé a Trujillo, a la GUE "Josè F. Sanchez Carriòn". En esa època era bien dificil tener una plaza ahí, suerte que ingresè por ser futbolista, gracias al chueco Salinas que ya estudiaba ahí, ingresamos juntos con Santolaya y el chino Rodriguez. En la primera clase de estudio, mi compañero de carpeta, me preguntó si era de Chimbote y le dije que si, y me dijo: "Dónde està tu cuchilla", al oir esto me diò una risa.

    Te cuento que esos tiempos algunos estudiantes de Chimbote tenían mala fama y pensaban que la mayorìa eramos asi. Tambien tuve un altercado con los auxiliares, porque les gustaban el dinero, un dia fuì a la tienda escolar y paguè con 50 soles, no me di cuenta que me habìan visto dos auxiliares. A la salida se tenìa que marchar y si lo hacìas mal, te hacían regresar para que salgas ùltimo. Cuando le tocò salir a mi salón, nos hicieron regresar por marchar mal y un auxiliar me dijo que venga con mi apoderado, le pregunté cual era el motivo, y èl dijo que yo le habìa mentado la madre, al final tuve que hacerlo, pero estos auxiliares no sabìan que mi apoderado era el jefe de Educaciòn fisica. Al dia siguiente fuì en busca de mi apoderado, le dijo todo, y èl me dijo que le contara todo lo que habìa hecho, le contè acerca de la tienda escolar y del vuelto de los 50 soles, y me dijo, "no te preocupes, estos son unos...". s Al llegar a mi salón el auxiliar me preguntò por mi apoderado, le presentè al profesor, la verdad que este zamarro no sabìa donde esconderse, al final siempre tuve pequeños roces, pero superables.
    (Eduardo, viene la última parte...)

    ResponderEliminar
  13. Pedro Wilfredo Haro Diaz17 de marzo de 2012, 18:37

    (IV)
    Eduardo:
    Te cuento esto porque mi familia vivìa en Chimbote y yo estaba solo en una pensión de Trujillo. Tuve la suerte que formè la selecciòn granate por 3 años y era capitán. Despuès de 4 meses me fuìa la casa de mi abuela que vivìa en Aranjuez, un barrio bravo, habìan de todo, tenìas que enfrentarte a una realidad dura. Un sabado en la tarde juguè un partido de fùtbol, no conocìa a nadie solo a un primo que me llevò. Al jugar, como estaba bien preparado fisicamente, me tocò enfrentar a un tipo bien malero que porque jugaba en primera (en Trujillo) se creìa una estrella, le hice una "huacha", al siguiente también le hice una "huacha", pero escuchè en la tribuna un "!OH!", el tercer jugador ya me esperaba con la plancha en alto y me tocò el pecho, me caí de dolor, este tipo encima me querìa pegar. Yo tenìa 17 años y él tipo éste como 25, pero no me dejè. Transcurrieron los años y seguíamos en bronca. Cuando tuve como 20 años y estaba mas cuajado, nos peleamos y le saque la "mugre". Ya pasados años después el tipo siempre me dice: "Hola Pedrito, hermano de mi alma", te cuento que con el fùtbol, casi no he tenido problemas de peleas y siempre he mantenido la amistad.

    Eduardo, espero que no te haya cansado con mis vivencias, que de repente no tienen relaciòn con tu escrito, pero al leer las tuyas, me hicieron recordar las mìas. Gracias Eduardo por tu paciencia.
    Me despido.
    Pedro

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pedro:
      Muchas gracias por compartir tus vivencias y anécdotas de tu temprana edad en Chimbote y Trujillo.
      Un abrazo,
      Eduardo

      Eliminar
  14. Eduardo:
    Felicitaciones por este bello relato, gracias por compartir parte de tus experiencias dignas de admirar, los viajes en El Águila a Trujillo, tus años académicos en la UNT y tu paso por la Juventud Aprista deben guardar también muchos relatos inolvidables.
    Un abrazo.
    Atte. Juan Bazán.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Juancito, siempre mi cariño para tí, y mis deseos porque el éxito siempre te acompañe en cada uno de tus proyectos!!
      Un abrazo,
      Eduardo

      Eliminar
  15. Gaspar Flordemaria17 de marzo de 2012, 18:54

    Hola, hermosos recuerdos de juventud, y ese gran deseo de superacion. Te felicito por tus buenos recuerdos, eres una extraordinaria persona, que Dios te bendiga a ti y a tu familia. Saludos.
    Flor de María

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Flor de María, una gran cosa haberte conocido. Hago votos por una gran amistad. Saludos para Enrique.
      Un abrazo,
      Eduardo

      Eliminar
  16. Alicia Castillo de Sirvas17 de marzo de 2012, 18:57

    Felicitaciones, como siempre nos transportas al pasado y recordando a tu padre a quien conocí y que Dios lo tenga en su gloria, con el tiempo recopila tu blog y publícalo, es una autobiografía de anécdotas muy interesantes, bendiciones y saludos a tu familia. Un abrazo a la distancia.
    Alicia Castillo de Sirvas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Alicia otra vez!! Conoces de nuestro cariño por tí y los tuyos. Un placer saber que siempre nos acompañas con tu lectura!!
      Eduardo

      Eliminar
  17. Felicitaciones por este hermoso relato, y por tus deseos de superarte. Tu relato es excelente. Bendiciones en tu hogar. Saludos.
    Zoila

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Zoilita por tu permanente compañía. Cariños para tí. Saludos para tus padres.
      Eduardo

      Eliminar
  18. Hola chato:
    Gracias por compartir, estos relatos, que encierran mucho mas que historias.

    El momento de la separación en el taller de tu padre... sencillamente enternecedor. Se que el espacio y el proposito son distintos, pero creo que merece un capitulo en tu proxima novela.

    Un abrazo amigo querido...nuestro Ribeyro chimbotano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Koky... y yo que pensé que te habías perdido del todo. Gracias por escribir. Aprecio mucho tus palabras. Saludos por la tierra ayacuchana.
      Un abrazo,
      Chato

      Eliminar
  19. MARY QUEVEDO DE ALEMANIA18 de marzo de 2012, 10:36

    Muchas felicitaciones Eduardo...se llegó el ansiado dia de leer tus historias las cuales nos llenan de recuerdos vivos de aquellas épocas que pasaste en tu diario recorrer y que gracias a Dios tuvistes tres lindos deseos, los cuales, claro, que se nos vienen a la mente...pero el que mas me gustó fue ese diario trajín que tenias a base de coraje y sacrificio, el de viajar diariamente a la ciudad de Trujillo a estudiar y regresar a media noche a Chimbote para trabajar ....que fuerte y valeroso fuistes... Gracias por tus contenidos, que Dios te siga dando vibras para deleitarnos con sus historias.
    MARY

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Mary, felicitaciones por la graduación profesional de Alvaro en Alemania. Comparto tu orgullo y satisfacción!!
      Eduardo

      Eliminar
  20. ROBERTO MARTIN QUEVEDO SILVA18 de marzo de 2012, 13:48

    RECIEN HABRO MI CORREO, ESTUVE EN EL HOSPITAL CON MI VIEJITA DELICADA. TODA UNA VIDA, EXCELENTE RELATO, COMO DICE EL DICHO RECORDAR ES VOLVER A VIVIR. RECUERDO QUE FUISTES EL SUCESOR DEL SR. PAJARES EN EL IPSS, QUE EN PAZ DESCANSE. ESTIMADO EDUARDO QUE SIGAN LOS EXITOS CON LA BENDICIÓN DE DIOS. UN ABRAZO SALUDOS....
    ROBERTO

    ResponderEliminar
  21. Hola Roberto, bienvenido a CONFESIONES A UN ÁRBOL, mis oraciones por la pronta recuperación de tu viejita a quien mucho la recuerdo. Saludos a Estela y a toda tu familia.
    Un brazo,
    Eduardo

    ResponderEliminar
  22. Eduardo:
    Es interesante tu articulo lleno de nostalgia y pasión. Como decir cualquier tiempo pasado fue mejor. Un fuerte abrazo.
    William Torres

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Saludos William... y bienvenido a CONFESIONES A UN ÁRBOL!!
      Eduardo

      Eliminar
  23. Bernardo Cabellos Sabino19 de marzo de 2012, 04:51

    Eduardo, de verdad me sorprendió la revelación que haces en tan bello articulo, la amistad que existe entre nosotros se construyó desde la juventud y se fundió en la lucha por nuestros ideales de juventud. Gladys siempre será nuestra gran amiga. Y forjaste tu vida en el fragor de la lucha y conseguiste salir victorioso en ella.
    Un abrazo amigo.
    Bernardo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bernardo, tu sabes que me voy confesando al árbol... y por ahí van saliendo cosas. Todos recuerdos respetuosos y bellos, sin duda.
      Un gran abrazo, viejo amigo!!
      Eduardo

      Eliminar
  24. Víctor Arellano Salazar19 de marzo de 2012, 04:55

    Las coincidencias gratas nos sorprenden en cualquier etapa de la vida, en el caso de Eduardo llegaron casi sin que él pensara, superación, trabajo y amor un trípode figurado que sostiene su vida hasta ahora.
    Decisión en su primer deseo: ingresar a la U, sueño acariciado por muchos pero realizado por poquísimos por la misma estructura del sistema educativo universitario; oportunidad en el segundo: un trabajo es deseo inmediato en nuestro medio para todo aquel que llega a la “mayoría de edad” si cabe la figura y sentimiento puro en el amor, ese sabor imprecisable, ese manjar de creciente dulzor, esa llamarada que te lleva a mirar con los ojos de ella y compartir el nuevo palpitar que se adentra en el corazón.
    Y… lo demás lo dejo en el rincón de los dulces recuerdos, colgado de una rama del árbol donde Eduardo se confiesa eternamente enamorado.
    Víctor

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Víctor, siempre mi cariño y mi admiración para tí. Fuiste mi referente político y moral de mis días en Trujillo.
      Eduardo

      Eliminar
  25. Estimado Ed:
    En 1981 eras un joven lozano, con virtudes morales, entonces hallaste a tu Hada no madrina, sino a aquella criatura real, que semejaba al personaje de fantasía y si me apuras incluso etérea.

    Nueva propuesta literaria, pulcra y romántica, arrancando pasajes de tu excelsa biografía, con oportuna aparición de tu padre, referente de tu historia; el ingreso a la universidad y la consecución del trabajo son anécdotas que tarde o temprano ibas a lograr.
    Un gran abrazo, el primer párrafo es una licencia que me permito, basada en nuestra amistad.
    Abrazos fraternos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja... Gracias Rolando (... me gusta tu primer párrafo) Admiro tu capacidad para articular códigos secretos, sortilegios y enigmas con las palabras!!
      Un abrazo,
      Eduardo

      Eliminar
  26. Querido Hermano, hermoso relato; lleno de sensibilidad, yo sé lo dificil que es tocarlo y mucho mas dificil escribir para otros, por ese imposible valor que nos tomamos de no querer derramar nuestras lagrimas inclusive al recordarlo. Siempre tuve y tengo un hermoso recuerdo de tu parte el mismo que lo llevo muy guardado en lo profundo de mi corazón, siempre simbolizaste para mí una guia y un camino para continuar hacia adelante con valor y perseverancia lo mismo que aprendiamos de nuestros padres.

    Siempre me gustan tus relatos e historias literarias y me tocan muy profundo, especialmente aquella que van relacionadas con nuestro padre. Esta tiene un especial carácter por cuanto juntas, queriendo o no queriendo, tres razones que brindan felicidad a cualquier ser humano: La partida de la familia bajo la forma que los padres lo quisieran, la satifacción personal de haber logrado en el estudio y trabajo, y la tercera la alegria del primer verdedero amor.

    Muchas Gracias por compartir tus historias lierarias...
    Te abraza con fuerza, tu hermano AlbertoQS

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Alberto, muchas gracias por tus palabras. Hay amistades (como la tuya y la mía) que están destinadas a vivir en comunión infinita, porque fueron templadas al rojo vivo, en la fragua de la vida.
      Eduardo

      Eliminar
  27. Estimado Eduardo: Los relatos diáfanos, naturales y frescos de tus vivencias, se me ocurren riachuelo de límpidas aguas cristalinas fluyendo libre por la enmarañada arboleda de la vida, regando amistad, cultivando amigos y generando alegría de vivir; aparte, en tu tránsito, nos regalas pinturas de personas, circunstancias, hechos, lugares, etc. de nuestro Chimbote querido. Gracias amigo, por estos presentes literarios que son una delicia; sigue haciéndolo.Felicitaciones nuevamente y un fuerte abrazo. Hugo Tafur (Japón .21.03.12)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Hugo, un placer recibir una líneas tuyas. Gracias por tus palabras, las aprecio y atesoro. Mis mejores deseos para tí y los tuyos.
      Un abrazo,
      Eduardo

      Eliminar
  28. Julio César Sifuentes Arias22 de marzo de 2012, 20:24

    Eduardo, cada sueño hecho realidad por tu esfuerzo y dedicación inspira profunda admiración y con el paso de los años...devoción amical. Mi abrazo y recuerdo permanente.
    Tu amigo
    Julio César Sifuentes Arias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Julio César, saludos para la familia y éxitos en el trabajo. Un abrazo!
      Eduardo

      Eliminar
  29. Estimado Eduardo:

    De los tres deseos, sólo conocía uno: que estudiaste en la UNT, los otros los desconocía. Tan cercanos y tan distantes a la vez hermano. A pesar de nuestra discrepancia política -siempre fui de izquierda- la amistad de nuestros padres y de tu hermano, hizo que tuviéramos mucha afinidad, a pesar de los cuatro años de diferencia.

    Qué interesante -y nostálgico a la vez- es escribir y recordar parte importante de nuestra vida. Y a nuestra edad, a la vez, se hace necesaria e imprescindible para seguir viviendo. Los recuerdos son el alimento que nos permite seguir vivos. Un abrazo hermano y respecto al artículo una sola cosa, como siempre,: FELICITACIONES

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hey Papi, gracias por escribir, siempre tan interesante viniendo de tí, siendo que ambos estamos inoculados por el mismo germen de la sana nostalgia.
      Un abrazo,
      Eduardo

      Eliminar
  30. José Luis Murillo Chinchayán1 de abril de 2012, 06:06

    Eduardito:
    Como manifiesta Pedro Haro, leer tu relato es recordar el nuestro y nos lleva a hacer comparaciones inmediatas de nuestros primeros amores que muchas veces no llegaron a cristalizarse, pero dejaron huellas imborrables, igualmente nuestro primer trabajo formal en la década de los 80 ya en Lima, llegué a conocer el Hospital del Seguro hasta la puerta, no me dejaron ingresar a visitar a una Monja Misionera (Madre Catalina ) de origen Norteamericano que quiso mucho a mi familia año 1969, asimismo el siempre apoyo de mi padre a todos sus hijos por los estudios. Es digno de destacar tu perseverancia por los estudios y tus viajes continuos a Trujillo, igualmente tu bondad y generosidad, dignamente destacados por Nelly.

    Muchos abrazos y pienso que tu relato debe tener una segunda parte.
    José Luis

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Pepucho, mucha gracias por tus palabras. Mis mejores deseos para que las cosas vayan bien, sobretodo ese asunto de salud del que ya hemos conversado.
      Un abrazo,
      Eduardo

      Eliminar