sábado, julio 20, 2013

Así Nació mi Barrio



ASÍ NACIÓ MI BARRIO

1959: Grupo de vecinos fundadores posan frente al
primer local comunal del Barrio Prolongación San Isidro

Alejandro y Elsa, mis padres, se casaron en Trujillo en 1955 y en esta misma ciudad nació Roger, el primero de sus ocho hijos. Luego mi papá viajó a Chimbote para probar fortuna con su oficio de panadero, y al poco tiempo mi mamá le dio el alcance. Durante los tres años siguientes vivieron en cuatro lugares diferentes en condición de inquilinos.

El último de estos lugares se ubicaba en la parte antigua del barrio San Isidro. Estando aquí, un día, mi papá salió a la puerta de la calle y vio pasar gente cargando palos y esteras. Regresó en busca de mi mamá, y le dijo: “Parece que están invadiendo por acá cerca”. Era 1958 y para entonces ya tenían tres hijos.

Por aquellos tiempos San Isidro sólo comprendía la parte que empezaba en el pasaje Ramón Castilla, lindero con el barrio 12 de Octubre, y terminaba en la excalle Sáenz Peña (hoy avenida Perú). Un total de tres cuadras con vista a la avenida Aviación, y detrás de ellas un número variable de manzanas de fondo hasta llegar al pasaje San Martín que es el límite del barrio en cuanto a su parte posterior. La avenida se llamaba así porque colindaba con el antiguo campo de aterrizaje que, posteriormente, devino en la urbanización 21 de Abril. 


1958: Alejandro Quevedo Acosta habla en
Chimbote en un mitin de la Federación
Provincial de Barrios
Una noche de aquel 1958 mi papá cargó sus palos y esteras y se unió al grupo invasor. Había cumplido treinta y cinco años de edad, era panadero, ávido lector, y seguidor de Haya de la Torre. La vida lo puso en este trance, y lo asumió con la misma tenacidad que lo acompañó durante toda su existencia. Junto a don Julio Guzmán González, un compañero de ideología, lideraron la invasión desde el principio hasta el final.

Las tierras invadidas se ubicaban a continuación de San Isidro, y pertenecían al comunero Miguel Grimaldo Huaraz Loli. A lo largo de varias semanas los invasores levantaron sus ranchos cinco veces, y sucesivamente fueron incendiados por la policía. La Comunidad Indígena de Chimbote y Coishco denunció penalmente a los líderes Guzmán y Quevedo ante el juez instructor Leoncio Valderrama Herrera por el delito de Usurpación y Daños. Los enjuiciados encargaron su defensa a un joven y brillante abogado que llegaba recién a Chimbote, y que terminó estableciéndose aquí a raíz de este emblemático caso. Su nombre, Cupertino Foronda Macedo.

Cada vez que los invasores eran desalojados, éstos se apostaban en el campo de aterrizaje, en actitud de espera. Entre tanto, por esos mismos tiempos, iban llegando también a este lugar las primeras familias fundadoras de la urbanización 21 de Abril. Después del cuarto intento, la familia Huaraz cercó sus terrenos con alambre de púas y sembró maíz para desvirtuar el argumento de los invasores, según el cual, las tierras eran baldías y abandonadas.

Junto a los líderes Guzmán y Quevedo destacaron también los dirigentes
1959: Plaza Bolivar de Lima, frente al
Congreso  de la  República  del  Perú.
Exigen dación de la Ley de Barriadas:
Sara Sánchez, Dr. Cupertino Foronda  
Macedo, Julio  Guzmán  González  y   
Alejandro Quevedo Acosta
Carmela Cabrera de Rodríguez, Eugenia Guevara de Ugaz, Dagoberto Campos Reyes, y Lino Vargas Panduro.
 Todos ellos planearon el quinto intento de invasión, lo pusieron en marcha, y esta vez ni la policía ni las alambradas pudieron detenerlos. La Comunidad Indígena de Chimbote y Coishco solicitó garantías al Ministerio de Trabajo y Asuntos Indígenas. Éste las brindó a través del subprefecto Héctor “Manco” Valdivia. Es así como Guzmán y Quevedo fueron apresados y detenidos durante cuarenta y cinco días en la entonces cárcel central, ubicada cerca de la Plaza de Armas.

Los invasores resistieron. Los dirigentes del barrio San Isidro “Viejo”, Manuel García Vidal y Anatolio Toledo Campos, apoyaron a sus pares del San Isidro “Nuevo” (llamado entonces Prolongación San Isidro). La Federación Provincial de Barrios, cuyo presidente era justamente don Julio Guzmán González, movilizó a centenares de personas para enfrentar a la policía y exigir la libertad de los dos dirigentes presos. En Lima, Víctor Raúl Haya de la Torre y Ramiro Prialé Prialé coordinaban esfuerzos parlamentarios para aprobar una ley del congreso que solucione la situación de los barrios e invasiones en el país, y también facilitaban ayuda logística para las comisiones barriales enviadas desde Chimbote.

Mientras mi padre estuvo preso, mi madre caminaba todos los días desde San Isidro hasta la cárcel para llevarle su comida. Cargaba en brazos a mi hermana María, y en su vientre a mi hermano Fernando, quien nacería en marzo del año siguiente. El día número cuarenta y cinco de sus visitas, ella hizo el camino de vuelta a San Isidro acompañada de su esposo, quien acababa de ser liberado.

1959: Julio Guzmán González, Manuel García
Vidal, Dr. Cupertino Foronda Macedo, Sara 
Sánchez, y  Alejandro Quevedo Acosta
Mi padre se encargó del plano del nuevo barrio. Con rigor métrico dibujó y organizó cada detalle. Sus únicas herramientas fueron lápiz, papel, una caña y una soga para establecer las medidas y distancias. La exactitud de cada una de sus manzanas da fe de su trabajo. Él determinó también los nombres de algunas calles, así por ejemplo, a la nuestra denominó jirón Unión, en homenaje a la calle Unión de Trujillo donde vivió parte de su vida. 

Los planos del barrio fueron terminados el día 15 de febrero de 1959, un día antes del nacimiento de Julio Víctor “Tobi” Rodríguez Cabrera, quien fue el segundo vecino nacido en el barrio. El primer bebé fue Luis “Cachema” Prieto Ángeles, nacido el 08 de febrero de 1959. Y el tercero fue mi hermano Fernando, cuyo alumbramiento ocurrió el 25 de marzo del mismo año.

El juicio penal fue abandonado por los comuneros luego de encontrarse en segunda instancia en la Corte Superior de Huaraz. Finalmente, en 1961 se expidió la Ley 13517 de Barrios Marginales que legalizó las invasiones a la propiedad pública y privada ocurridas hasta 1960. Esta norma estableció el compromiso público para entregar los títulos de propiedad y apoyar a la consolidación de las viviendas. 

En la parte inicial de este relato decíamos que San Isidro “Viejo” tenía
2011: Jirón Unión del Barrio San Isidro. Esquina
derecha, Flia. Quevedo. Esquina izquierda, Flia.
Guzmán   (Intersección con la avenida Aviación)
tres cuadras con vista a la avenida Aviación. 
Luego, como consecuencia de la invasión aquí reseñada, cuatro nuevas hileras de manzanas se adicionaron al barrio: las que empiezan en la avenida Perú y terminan en el jirón Unión, luego las que van hasta el jirón Huáscar, continúan las que terminan en la calle Leoncio Prado, y finalmente las que concluyen en la calle Benavides, límite mismo con el pueblo joven San Francisco de Asís. Todas ellas enmarcadas por la avenida Aviación en la parte delantera, y el pasaje San Martín en el límite posterior.

Soy el quinto de ocho hermanos y nací en Prolongación San Isidro en 1960. Salí de Chimbote hace varias décadas, pero mis pasos vuelven siempre a la esquina de la avenida Aviación y el jirón Unión donde todo empezó. Hoy, San Isidro es un barrio moderno, con pistas, veredas y edificios de llamativos colores. Mi padre ya no está con nosotros. Mi madre continúa al mando de la casa. Cada vez que viajo a Chimbote visito a los antiguos vecinos, los escucho, y me llena de satisfacción la manera como recuerdan a mi papá.

Buscando información para escribir este relato visité al viejo abogado, escritor y luchador social, don Cupertino Foranda Macedo. Al final de una larga charla en su oficina frente al mar de Chimbote, le pregunté: ¿Cuál es su opinión personal de don Alejandro Quevedo Acosta?

Me respondió: “Fue constante en la lucha, consecuente con la clase que representaba, la gente confiaba en él. Fue magnífico. Fue promovido a la Federación. Elocuente oratoria, sencillo y sano. Era reconocido por dirigentes de otros barrios. Como persona, entregado a su hogar, sano, amigable, respetado y considerado. Su esposa Elsa fue su leal compañera”.

New Hampshire, USA
Julio, 2013

NOTA:
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RELACIÓN DE FUNDADORES DEL BARRIO PROLONGACIÓN SAN ISIDRO:

Julio Guzmán González & Dolores “Lola” Manrique La Madrid
Alejandro Quevedo Acosta & Elsa Serrano Rodríguez
Sofía Carmela Cabrera Chávez & Gonzalo Rodríguez
Eugenia Guevara de Ugaz & Augusto Ugaz Nuñez
Dagoberto Campos Reyes
Raúl Alcalde Linares & Juana Rodríguez Díaz
Isabel Rodríguez Díaz
Rosa Zavaleta
Rosa Marrú
Irene Vásquez 
José Lino Vargas Panduro & Angélica Morales
Etelvina Pérez Pinedo & Jacinto Acosta
Mariana Pérez Pinedo
Modesta Peláez Milla
Amador Maza Polo & Irene de Maza
Felipe Quezada & Juana Maza de Quezada
Luis Prieto González & Narcisa Ángeles
Eulalio Rafaile Lino
Juan Eufemio Cano Roque
Arminda Barreto Rafael
Alejandro Reyes Barreto & Elena Manrique de Reyes
Norma Rojas de La Peña & Jorge La Peña Cáceres
Avelina Bocanegra Aguilar & Andrés Pinedo
Juanita Caballero Cribillero
Amanda Flores de León
Teodoro Paredes
Catalina Paredes Acosta
Cirilo Paredes & Andreíta Pinedo
Wenceslao “Venchi” Castillo Corales
María Eliza Romero Cortez
Zósimo Espíritu Jara.


Nota: Estimado lector, si conoces de algún nombre que deba ser incluido en esta relación, por favor házmelo llegar a mi correo (edquevedo@yahoo.com) junto a una pequeña nota que fundamente tu pedido. Gracias. 

How my Barrio was Born


HOW MY BARRIO WAS BORN 

1959 —Founding neighbors posing in front of the first 

community center of the Prolongación San Isidro Barrio


Alejandro and Elsa, my parents, were married in Trujillo in 1955, and Roger, the first of their eight children, was born there. Later, my father went to Chimbote to seek his fortune as a baker, and shortly after, my mother joined him. Over the next three years, they lived in four different places as tenants.


The last of these places was in the old part of San Isidro Barrio. While they were there, my father stepped out to the street one day and saw people passing by carrying palos and esteras—eucalyptus poles and woven reed mats. He went back inside to find my mother and said, “Looks like an invasion is starting nearby.” It was 1958, and by then they already had three children.


Back then, San Isidro only went from Ramón Castilla Lane, on the edge of the 12 de Octubre neighborhood, to what used to be Sáenz Peña Street (now Perú Avenue). It was just three blocks facing Aviación Avenue, with a few blocks stretching back to San Martín Lane, the settlement’s rear boundary. The avenue got its name from the old landing strip nearby, which later turned into the 21 de Abril development.

One night in 1958, my father loaded up his palos and esteras and joined the pobladores—the new settlers. He had just turned thirty-five; he was a baker, an avid reader, and a follower of Haya de la Torre. Life placed him in this decisive moment, and he took it on with the same tenacity that stayed with him throughout his life. Alongside Don Julio Guzmán González, a fellow party member, they led the invasion from start to finish.

The invaded lands lay just past San Isidro and belonged to comunero Miguel Grimaldo Huaraz Loli. Over several weeks, the settlers built their shacks time and again, and four times the police burned them down. The Indigenous Community of Chimbote and Coishco filed criminal charges against the leaders, Guzmán and Quevedo, before Judge Leoncio Valderrama Herrera for Trespassing and Damages. The defendants turned to a brilliant young lawyer who had just arrived in Chimbote and ended up staying because of this case. His name: Cupertino Foronda Macedo.

Every time the settlers were evicted, they camped out at the landing strip, watching and waiting. At the same time, the first founding families of the 21 de Abril housing development were arriving on-site. After the fourth attempt, the Huaraz family fenced off their land with barbed wire and planted corn to refute the settlers' argument that the fields were fallow and abandoned.

Other leaders also stood out alongside Guzmán and Quevedo, including Carmela Cabrera de Rodríguez, Eugenia Guevara de Ugaz, Dagoberto Campos Reyes, and Lino Vargas Panduro. Together, they planned the fifth attempt and set it in motion; this time, neither the police nor the barbed wire could stop them. The Indigenous Community sought protection from the Ministry of Labor and Indigenous Affairs, which was granted through Sub-prefect Héctor “Manco” Valdivia. As a result, Guzmán and Quevedo were seized and held for forty-five days in the old central jail, near the Plaza de Armas.

The settlers held their ground. The leaders of “Old” San Isidro, Manuel García Vidal and Anatolio Toledo Campos, backed their counterparts in the newly formed Barrio (then called Prolongación San Isidro). The Provincial Federation of Neighborhoods, led by Don Julio Guzmán González himself, called on hundreds of people to face the police and demand the release of the two imprisoned leaders. In Lima, Víctor Raúl Haya de la Torre and Ramiro Prialé worked in Congress to pass a law to settle the situation of the settlements and invasions across the country; they also handled the logistics for the community commissions sent from Chimbote.

While my father was in jail, my mother walked every day from San Isidro to the prison to bring him his meals. She carried my sister María in her arms and was pregnant with my brother Fernando, who would be born the following March. On her forty-fifth visit, she walked back to San Isidro with her husband by her side, newly released.


My father took charge of the layout for the newly formed Barrio. With rigorous care, he drew and organized every detail. His only tools were a pencil, paper, a reed pole, and a rope to set measurements and distances. The precision of each block stands as witness to his work. He also chose the names for some of the streets; for example, he named ours Jirón Unión, after Unión Street in Trujillo, where he had lived for part of his life.

The site plans were finished on February 15, 1959, the day before the birth of the barrio’s second child, Julio Víctor “Tobi” Rodríguez Cabrera. The first baby, Luis “Cachema” Prieto Ángeles, was born on February 8, 1959, and the third was my brother, Fernando, born on March 25 of that same year.


The criminal trial was dropped by the comuneros after it reached the Superior Court of Huaraz. Finally, in 1961, the Law for Marginal Neighborhoods (Law 13517) was passed, legalizing land invasions that had occurred through 1960. This law committed the state to granting property titles and supporting the neighborhood’s consolidation.


At the start of this story, I mentioned that “Old” San Isidro had three blocks facing Aviación Avenue. After the invasion, four new rows of blocks were added to the settlement: the first stretching from Perú Avenue to Jirón Unión; the next reaching Jirón Huáscar; then the row ending at Leoncio Prado Street; and finally, the blocks concluding at Benavides Street, the very edge of the San Francisco de Asís Barrio. All of them were framed by Aviación Avenue at the front and San Martín Lane at the rear.


I am the fifth of eight children, born in Prolongación San Isidro in 1960. I left Chimbote decades ago, but my steps always lead back to the corner of Aviación Avenue and Jirón Unión, where it all began. Today, San Isidro is a modern community with paved streets, sidewalks, and houses in vibrant colors. My father is no longer with us; my mother still keeps the house. Every time I travel to Chimbote, I visit the old neighbors; I listen to them, and it fills me with joy to see how they remember him.


Searching for information to write this story, I visited the old lawyer, writer, and activist, Don Cupertino Foronda Macedo. At the end of a long talk in his office facing the Chimbote sea, I asked him: “What is your personal opinion of Don Alejandro Quevedo Acosta?”


He replied: “He was steady in the struggle, consistent with the class he represented; people trusted him. He was outstanding. He was promoted to the Federation. He had an eloquent oratory, simple and sound. He was recognized by leaders from other neighborhoods. As a man, he was devoted to his home, upright, friendly, respected, and highly regarded. His wife, Elsa, was his loyal companion.”


New Hampshire, USA

July 2013




1958 —Alejandro Quevedo Acosta speaking at a 

Provincial Neighborhood Federation rally in Chimbote


 1959  —Plaza Bolívar, Lima,  in front of the Congress of the Republic of Peru. 

Demanding the enactment of the Barriadas Law: Sara Sánchez, Dr. Cupertino 

Foronda Macedo,  Julio Guzmán González,  and Alejandro Quevedo Acosta


1959 —Julio Guzmán González, Manuel García Vidal, Dr. Cupertino 

Foronda Macedo, Sara Sánchez, and Alejandro Quevedo Acosta


2011 —Jirón Unión in the San Isidro Barrio. Right corner, the Quevedo family; 

left corner, the Guzmán family. (Intersection with Aviación Avenue)



LIST OF FOUNDERS OF THE PROLONGACIÓN SAN ISIDRO BARRIO:

Julio Guzmán González & Dolores “Lola” Manrique La Madrid

Alejandro Quevedo Acosta & Elsa Serrano Rodríguez

Sofía Carmela Cabrera Chávez & Gonzalo Rodríguez

Eugenia Guevara de Ugaz & Augusto Ugaz Nuñez

Dagoberto Campos Reyes

Raúl Alcalde Linares & Juana Rodríguez Díaz

Isabel Rodríguez Díaz

Rosa Zavaleta

Rosa Marrú

Irene Vásquez 

José Lino Vargas Panduro & Angélica Morales

Etelvina Pérez Pinedo & Jacinto Acosta

Mariana Pérez Pinedo

Modesta Peláez Milla

Amador Maza Polo & Irene de Maza

Felipe Quezada & Juana Maza de Quezada

Luis Prieto González & Narcisa Ángeles

Eulalio Rafaile Lino

Juan Eufemio Cano Roque

Arminda Barreto Rafael

Alejandro Reyes Barreto & Elena Manrique de Reyes

Norma Rojas de La Peña & Jorge La Peña Cáceres

Avelina Bocanegra Aguilar & Andrés Pinedo

Juanita Caballero Cribillero

Amanda Flores de León

Teodoro Paredes

Catalina Paredes Acosta

Cirilo Paredes & Andreíta Pinedo

Wenceslao “Venchi” Castillo Corales

María Eliza Romero Cortez.

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